Aunque un velo de apatía ha cubierto nuestras vidas en algún momento determinado de esta crisis que llevamos arrastrando ya un par de años, es cierto que no hemos dejado de querer vivir emociones.
El consumidor, acostumbrado a vivir sus emociones y experiencias más fascinantes a través del consumo de productos, ha echado el freno. Ahora busca más que nunca emociones reales para vivirlas en un mundo real.
He detectado a través de algunos indicadores que ya ha empezado el momento de renovar las marcas y reajustarlas a la nueva situación. Hasta ahora cambiar el diseño de una marca o dotarla de un halo de novedad podía no ser del todo creible. A partir de ahora el consumidor cree que las empresas han tenido tiempo suficiente para reajustarse a la nueva realidad del mercado para ser ahora más ecológicas, más baratas y más respetuosas con el entorno social, económico y emocional en el que interactúan.
Esta misma semana Multiópticas ha rediseñado su marca, se ha rejuvenecido y nos transmite que ahora ya está lista para vivir junto al nuevo modelo de sociedad que es ahora más joven, con necesidad de menos boatos, una sociedad donde sólo se quiere pagar por el producto y no se quiere pagar por la marca, ni el envoltorio.
Es ahora el momento en el que las marcas que quieran sobresalir en su mercado han de reajustar sus valores, rediseñar su imagen y aparecer ante el cliente como su mejor opción.
“Cambiarlo todo para que nada cambie”, es decir, ajustar los valores, sentimientos y emociones que transmite nuestra marca a esta nueva realidad del mercado para que nos perciban nuevos, renovados, en su misma línea.
Las cosas con las que cada consumidor ha decidido convivir no son simples objetos inertes, el consumidor los envuelve con su imaginación , se expresa a través de ellos, los convierte en parte de lo que le importa. POR FAVOR, AYUDA A TU CONSUMIDOR A DOTAR A TU MARCA DE ESE CONTENIDO TAN NECESARIO PARA VIVIR.
