Una sola palabra, o un conjunto de ellas, utilizadas de la manera adecuada bastarán para atraer al cliente hacia tu negocio.
La fuerza de las palabras no cambia con el tiempo, te quiero, te odio, perdóname… ni la emoción que producen al ser leídas y asumidas.
El verdadero esfuerzo que tenemos que hacer es encontrar una propuesta que hacerle al cliente que tenga la capacidad suficiente de generar una imagen mental en la cabeza del cliente.
Aunque no hemos de olvidar que tu propuesta ha de pasar por el filtro del corazón antes de llegar al cerebro del cliente. Y por eso mismo hemos de dirigirnos…
¡Directo al corazón!
Sin olvidarnos de que nuestro objetivo prioritario es la venta y para ello hemos de utilizar al máximo nuestra creatividad. Tú como creativo principal de tu negocio, de tu carrera y de tu vida has de ser un verdadero vendedor. Sin complejos, si no vendes no hay negocio.
Y para ser capaz de vender es imprescindible antes haber comprado. Comprado de una forma real o al menos como sentimiento de compra, de creencia real en el producto o servicio que estás vendiendo.
Para vender necesitamos a alguien que compre y alguien ha de sentir la necesidad de realizar esa compra.
“No se puede conseguir que alguien lleve a cabo algo si previamente no lo siente. Así mismo, nadie puede sentir nada si antes no lo conoce.”Como dice Santiago Rodríguez.
Antes de pedirle al cliente dinero hemos de hacerle sentir algo. Para lograrlo es necesario recopilar la información suficiente tanto sobre el producto o servicio que ofrecemos como sobre el posible comprador del mismo, y para ello hemos de llevar a cabo una buena investigación.
Es necesario conocer bien qué vendemos, para que lo promocionamos y a quién se lo ofrecemos. Además hemos de ver cómo promovemos la venta, cuando ponemos en marcha la campaña, dónde la difundiremos y cuanto va a durar. Por supuesto todo condicionado al presupuesto que nos hayamos fijado.
Ahora nos queda tener una proposición de venta suficientemente fuerte, es decir, una promesa clara y suficiente que hacerle al comprador.
Cuando ya sabes cual es tu promesa, y te has fijado en que sea única y diferente de la de la competencia, has de buscar cuales son las mejores palabras para transmitirla. Palabras que lleguen al corazón del cliente, toquen su fibra sensible y le conduzcan hasta la acción de realizar la compra.
