Es bien sabido que aunque justificamos nuestras compras con el cerebro, es el corazón quien impulsa su compra.
El corazón está ligado a las emociones y no a la razón, y por tanto son estas emociones las que nos llevarán hasta el cliente. O más bien las que traerán al cliente hacia nosotros.
Para ello hemos de ser capaces de generar experiencias satisfactorias y emocionantes en nuestros clientes. Para generar buenas experiencias que sean coherentes con nuestra marca hemos de definir primero nuestra personalidad de marca.
Para que nuestra marca sea creíble hemos de comunicar su personalidad, es decir, su historia, creencia, filosofía, tecnología, valores, cultura y estrategia.
Cuando tenemos claramente definida la personalidad de nuestra marca podemos preguntarnos ¿Qué emoción puedo vender con mi marca? O ¿A que emociones puedo asociar el mensaje de mi marca?
Hemos de tener en cuenta en este punto que el cliente buscará la emoción en el momento de la compra, es decir, al elegirnos ante la competencia. Y posteriormente en el uso del producto o servicio, que es cuando realmente tiene la experiencia con nuestra marca.
Ahora, más que nunca, es momento de que revises estos momentos de la verdad con tu propia marca, sea un producto o un servicio lo que ofreces.
Revisa la comunicación de tu marca, desde el rotulo de la fachada, la imagen del establecimiento, las etiquetas de los productos hasta el trato que ofrece el personal de atención al público. ¿Transmite una emoción? ¿Es una imagen positiva y favorable para tu marca?
Escucha a tu clientes, ¿Qué busca?, ¿Qué desean? Identifica sus gustos para ofrecerles emociones a su medida.
Vigila a tu competencia, a la cercana y directa pero también a los grandes, ellos gastan ingentes cantidades de dinero en marketing y comunicación. Mira hacia qué camino se dirigen para satisfacer al cliente y copia mejorando todo cuanto puedas.
La mayoría de las empresas están orientadas hacia las ventas y hacia el producto, descuidando lo que sus consumidores anhelan, sienten o piensan.
Seguir un plan de marketing experiencial tiene ventajas rápidas a corto plazo, te diferencia inmediatamente de tu competencia, fortalece tu imagen de marca, fideliza a tus clientes y genera mejores márgenes de beneficios.
Atrapar el corazón de tus clientes sólo será posible si empiezas a verlos como personas, personas con deseos a las que ofrecer experiencias. Personas que confíen en tu marca porque le proporciona lo que desea. Has de mostrar la personalidad de tu marca, su carácter, has de ser un compañero de viaje para tu cliente, más que ofrecerle un servicio has de relacionarte con él.
De esta manera crearás un fuerte vínculo con tu cliente, y esto será un seguro de supervivencia porque podrás cambiar al tiempo que tu cliente cambia, para poder estar siempre a su lado.
Etiquetas: branding, crear marca, marketing experiencial